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Sueños
A LA PUERTA DE CASA
Terminada la cosecha gruesa de girasol, maíz y soja, estoy otra vez en casa. Ahora puedo reflexionar más reposadamente sobre el rally Dakar y las fotos que sacamos en esos días en el parque cerrado en la Sociedad Rural, sobre la Ruta 205, poco antes de partir la primera etapa en Lobos, provincia de Buenos Aires. Lo conocí el Dakar a través de SOLO CAMIÓN en la época en que dominaban los Perlini, allá por 1992, y tengo aún el póster de aquel numero de la revista colgado en mi casa. Siempre me gustaron esa carrera y esos camiones. Soñaba con que algún podría hacer un viaje a África o Europa para verlos. Pero la deriva de los acontecimientos hizo que todos los fierreros de por aquí conociéramos el Dakar en directo. A mediados de diciembre de 2008 se confirmó la realización del Dakar en Argentina. Estaba en el puerto de Lima esperando para descargar trigo con dos compañeros, Gustavo Marengo y Héctor Roveta, cuando la señora del comedor nos dijo que trabajaría mucho en enero, pues esperaba dar de comer a la gente del rally que iba a desembarcar allí mismo. Allí mismo me agarró la locura y la ansiedad, así que la mareé a preguntas sobre cosas de las que ella no tenía ni idea. Un jueves 18 de diciembre, mientras bajaba la barranca para llegar a orillas del Paraná, distinguí un Mercedes cuatro ejes rojo del Epsilon y un Ginaf. Ahí nomás agarré el teléfono y empecé a llamar a todo el mundo y a contarle. Luego de festejar el año nuevo en casa la noche del 31 y bailar hasta las 5 de la mañana, nos disculpamos con la familia y dejamos de lado el asado del 1 de enero para irnos, mi mujer, Milva, y yo, a Buenos Aires, para ver el parque cerrado y la presentación de los vehículos. Yo le sacaba fotos a los camiones y Milva me sacaba fotos a mí y a mi cara de felicidad. Charlamos con algunos tripulantes y vimos a Carlos Saiz en una de las tantas vueltas que di por el parque cerrado. Episodio entrañable Caminábamos delante de los miembros del equipo MAN, y debieron notar cómo los miraba, entre incrédulo y fascinado, porque algunos me saludaron. Entonces pregunté en un inglés de naufragio si eran pilotos o mecánicos y se dio una linda conversación en algo que no era inglés, ni holandés, ni alemán, ni castellano. Cuando les dije que era camionero, de buen grado se sacaron fotos conmigo y me dijeron que si cambiaba un día el Mercedes por un MAN, que no dudara en llamarlos para que fueran mis mecánicos. Cómo estaría de emocionado, que me fui a dormir esa noche con fiebre, pero tenía que estar entero el sábado 3 de enero para ver la primera etapa... Y llegó el gran día. Mi amigo Héctor y yo decidimos ir a verlos pasar por la ruta 205, a la altura de la ciudad de Lobos, a 80 kilómetros de Luján. Allí nos juntamos un gran grupo de camioneros que amenizábamos el mediodía de 36° a pleno sol, alentando y vivando a todos los camioneros que pasaban por ahí. Fundamentalmente, a los camiones mas viejitos. El amigo Carmelo apareció por ahí con más gente y fanfarroneaba con los Liaz, que llevaban pintadas las insignias de Deutz. Como él anda en un Dodge con motor Deutz, pues ya se sabe. No es por ser pelotero con ustedes, pero la verdad es que ningún piloto de camiones se prendió tanto al festejo como los españoles. Frenaban, tocaban bocina, hacían cambio de luces, saludaban a gritos desde las ventanillas. Agradezco a Pep Vila el gesto de aminorar la velocidad y prender sus luces para que le tomara una foto desde el cantero central del puente, así como a esos locolindos del equipo del Fuhnpaiin con su MAN blanco, enarbolando la bandera argentina sobre la cabina. También vimos a Elisabete Jacinto, sonriendo y tirando besos a la multitud, radiante al volante de su camión y con esa belleza especial que tienen las damas cuando están contentas. La tierra del TC Este evento nació en 1937, bajo el nombre de Turismo Carretera, una especialidad en la que autos de tipo standard con preparación mecánica especial participaban en carreras por las rutas y caminos. El TC se convirtió a lo largo de los años en una de las pasiones más grandes de los argentinos. Marcado por la rivalidad de Ford y Chevrolet, que aún continúa, era común en el TC la presencia de los camioneros, como Pablo Gulle, Santiago Luján o el mismísimo José Froilán, que dejó el camión por las carreras y fue el piloto que le dio la primera victoria a Ferrari, en Inglaterra. Las carreras de TC eran conocidas como Vueltas y enlazaban ciudades. Esta carrera se corría una vez al año, y el más notorio era el Gran Premio de América del Sur de 1948, conocido como la Buenos Aires-Caracas. Estas carreras eran de velocidad pura, sin enlaces, y aunque la tecnología no era ni parecida a la que vimos en el Dakar, las ideas, estrategias y asistencias eran similares. El TC dejó las rutas por seguridad en 1997, cuando Lalo Ramos (uno de mis ídolos) ganó en Santa Teresita con Ford. Ahora se corre sólo en los autodromos, y aunque no es lo mismo, sigue siendo una pasión de multitudes. En definitiva, los camiones del Dakar desembarcaron en Lima, puerto al que vamos mínimamente 50 veces por año. Cuando fueron de Lima a Buenos Aires echaron gasoil en la Petrobrás de la ruta 9 y la 193, en la que paramos siempre antes de entrar al puerto para esperarnos y entrar todos juntos. El parque cerrado de Buenos Aires estaba a seis cuadras de la casa de mis viejos en el barrio de Palermo. El desfile del 2 de enero se veía desde el balcón de la casa de mi hermano, cerca del Congreso, en Buenos Aires. El primer enlace, que vimos en Lobos, pasó por la puerta de los silos a los que vamos a llevar cebada en la cosecha de diciembre. Nos emociona que la carrera más importante del mundo haya estado no sólo en nuestro país, sino también por los lugares en los que trabajamos día a día. Rezaremos a la Virgen de Luján, patrona de los viajeros, para que 2010 nos encuentre otra vez a la vera de la ruta, esperando ver a Vila, a Chagin, a De Rooy y a ustedes también, amigos de SOLO CAMIÓN, que sólo tienen que decir el día y la hora para que hagamos fuego y los esperemos con el mejor asado. Un abrazo y gracias. Diego M. Carril truckmbear@hotmail.com Ciudad de Luján. B.A. ARGENTINA |